Cáncer hematológico

El cáncer hematológico es un conjunto de neoplasias de diferentes tipos de células y tejidos de sangre.

La leucemia aguda es una enfermedad que se origina en la médula ósea y puede ser, generalmente, de dos tipos: mieloide o linfoide. Su evolución es muy rápida, por lo que se las conoce como agudas.

Existen trastornos crónicos que también se originan en la médula como los mieloproliferativos crónicos.

Por otra parte, cuando la alteración se produce en los ganglios hablamos de un linfoma. Existen muchas variedades de linfoma en función de la célula de origen: B, T o NK. La evolución puede ser indolente o agresiva también en función del tipo histológico y las alteraciones genéticas.

Dentro de las discrasias de las células plasmáticas la más frecuente es el mieloma múltiple. Este se caracteriza por una marcada producción de inmunoglobulinas (para proteína) que tiene como consecuencia la falla renal y trastornos del metabolismo óseo.

Todas las neoplasias hematológicas se tratan con quimioterapia o inmunoterapia. Sólo en algunos casos se mantiene una conducta expectante. Cuando la quimioterapia no da los resultados esperados se plantean tratamientos más agresivos como un trasplante y, a veces, un trasplante alogénico.

Existen también trastornos benignos de la sangre que se tratan con terapias inmunosupresoras intensas y trasplante alogénico, tales como la aplasia medular grave.